
.*La libertad en Chile*.
Al abrir el refrigerador y notar la ausencia de algún producto, inmediatamente pensamos en recurrir a algún supermercado o a los tan conocidos “negocios poblacionales”, los que generalmente se encuentran ubicados en los barrios o sectores residenciales.
Los chilenos, tenemos la ventaja de poder escoger todo lo que necesitamos y hasta lo que no necesitamos. Por lo tanto, somos libres de obtener toda la cantidad de productos.
Existen muchos consumidores que están dispuestos a comprar solo lo que sus bolsillos pueden pagar. Lo que les permite llevar una vida ordenada y razonable en función de su dinero.
Aún así, se encuentran otros, que se ven muchas veces endeudados y con serios problemas económicos a causa de los préstamos y de la mala distribución del dinero. Generalmente y desde una vista bastante amplia, esto último ocurre mayoritariamente en los sectores más pobres del país.
Chile y su libre elección de productos, solo deja un difícil dilema.
Si bien, no poder escoger lo que queremos, es terrible y más todavía, si nos referimos a una sociedad como en la que vivimos. Sin embargo, que solo algunos tengan la posibilidad de acceder a los nuevos avances o sencillamente a los servicios, es otro grave problema, ya que en un tiempo relativamente reducido o prolongado, se puede provocar la tan temida “desigualdad”.
La libre elección es una ventaja que no podemos desaprovechar.
En otros países, como por ejemplo Cuba, existe un sistema económico de planificación central, que se refiere más que nada a que los servicios básicos están al alcance de todos, por lo que la desigualdad es prácticamente escasa.
Muchos de los ciudadanos de Cuba, al salir de su País natal, se dan cuenta de la realidad que existe fuera, la cual se encuentra estrechamente relacionada con la libertad.
Mientras que los que aún viven allí, y que nunca han salido, solo conocen su mundo, que consiste en igualdad para todos.
“El poder expresarte es ya un buen comienzo de tu propia libertad”
Al abrir el refrigerador y notar la ausencia de algún producto, inmediatamente pensamos en recurrir a algún supermercado o a los tan conocidos “negocios poblacionales”, los que generalmente se encuentran ubicados en los barrios o sectores residenciales.
Los chilenos, tenemos la ventaja de poder escoger todo lo que necesitamos y hasta lo que no necesitamos. Por lo tanto, somos libres de obtener toda la cantidad de productos.
Existen muchos consumidores que están dispuestos a comprar solo lo que sus bolsillos pueden pagar. Lo que les permite llevar una vida ordenada y razonable en función de su dinero.
Aún así, se encuentran otros, que se ven muchas veces endeudados y con serios problemas económicos a causa de los préstamos y de la mala distribución del dinero. Generalmente y desde una vista bastante amplia, esto último ocurre mayoritariamente en los sectores más pobres del país.
Chile y su libre elección de productos, solo deja un difícil dilema.
Si bien, no poder escoger lo que queremos, es terrible y más todavía, si nos referimos a una sociedad como en la que vivimos. Sin embargo, que solo algunos tengan la posibilidad de acceder a los nuevos avances o sencillamente a los servicios, es otro grave problema, ya que en un tiempo relativamente reducido o prolongado, se puede provocar la tan temida “desigualdad”.
La libre elección es una ventaja que no podemos desaprovechar.
En otros países, como por ejemplo Cuba, existe un sistema económico de planificación central, que se refiere más que nada a que los servicios básicos están al alcance de todos, por lo que la desigualdad es prácticamente escasa.
Muchos de los ciudadanos de Cuba, al salir de su País natal, se dan cuenta de la realidad que existe fuera, la cual se encuentra estrechamente relacionada con la libertad.
Mientras que los que aún viven allí, y que nunca han salido, solo conocen su mundo, que consiste en igualdad para todos.
“El poder expresarte es ya un buen comienzo de tu propia libertad”

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