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miércoles, 13 de junio de 2007

"¡Albergo un sueño!"

.*Mis sueños*.

Al levantarme y escuchar todos los días las mismas cosas, es a lo que yo llamo rutina.
Me refiero, a que al vivir con la familia, son muy pocas las cosas que se pueden hacer independientemente. O sea, nuestro diario vivir no varía mucho. Uno debe acatar, por razón de edad, lo que los padres quieren para nosotros. Si bien, ellos ocupan su tiempo en el trabajo, de cualquier forma pretenden facilitarnos la vida afectiva y económicamente.
Sin embargo, no porque los padres nos aporten con cariño y dinero, nos vamos a quedar de brazos cruzados esperando seguir creciendo a costa de ellos.
¿O es que acaso el no hacer nada dignifica?
Entonces es precisamente desde aquí, en donde comienzo a cuestionar y a pensar en lo que espero de mí, para el futuro.

Una casa, un auto, ¿quien me lo da?
Creo ser solo yo, la que tome la decisión de obtenerlo.
¿Porqué tienen que darme las cosas?, ¿acaso no soy capaz de satisfacer mis propias necesidades?

“Estudia para que seas alguien en la vida”. Agradezco a la persona que hizo de esa frase, una decisión, una buena forma de encontrar el bienestar propio.
“Mi sueño”, quizás algo utópico, quizás mi futura realidad. Solo yo puedo definirlo.

Pretendo llegar a la universidad y destacarme en lo que yo escogí.
Consecuencias fortuitas obtendré, luego de un extenso periodo de estudio y trabajo, como el poder ayudar a mis padres cuando ellos no sean capaces y la satisfacción propia que voy a sentir, al no depender de nadie, me dignificará como persona.

“Ya es tiempo de pensar en tus sueños, analizarlos y ver que puedes hacer de ellos”

miércoles, 6 de junio de 2007

"Envidia, ambición y avaricia"

*¿Dañar o dañarse?*

En una sociedad donde conviven millones de personas con rasgos totalmente diferentes, lo más probable es que nos encontremos con una variedad extensa de caracteres y personalidades. ¿Pero que pasa cuando ésta gente comienza a sentir envidia por sus pares? ó ¿qué al mirar al vecino nos damos cuenta de que él posee más cosas materiales que nosotros?
Es en ese preciso momento, cuando comenzamos a sentir cosas extrañas en contra de los demás.
Entonces nos ponemos a pensar, y decimos que las actitudes que se toman en los dos casos traen sin duda, alguna consecuencia final no muy buena.

La envidia es una sola, no existe ni la sana ni la mala, siempre se pretende llegar al mismo objetivo.
Es aquella desesperación que nos mata y que consume por dentro todo nuestro potencial solidario, por saborear algo que no tenemos y que probablemente nunca vamos a poder conseguir. Luchamos hasta el final por obtenerlo, sin darnos cuenta, que es así como vamos empezando a perjudicarnos el uno para el otro.

Y es ahora, donde al analizar desde una perspectiva más amplia la palabra “envidia”, la relaciono rápidamente con la ambición. No porque sean sinónimos ni mucho menos. Sino que estas dos palabras nacen de un solo individuo, el cual no tiene la necesidad de involucrar a más personas.

Al carecer de algo, junto a la desesperación de satisfacer ese algo, es a lo que yo llamo ambición.
¿Es que acaso es necesario pasar a llevar a los demás por querer lograr mis objetivos?

En el caso de una persona ambiciosa, lo más probable es que responda que sí.

Al ir a una tienda y ver a un amigo comprando un televisor pantalla plana (LCD), el ambicioso va a querer tenerlo para ser más o igual que su amigo.
Así logrará remediar su gran desesperación y se sentirá bien hasta ver a otra persona con un mejor juguetito.
Este ejemplo, no solo es el único, sino que es una visión generalizada de lo que es la ambición, y desde un punto de vista bastante personal.

Envidia, ambición y lo único que falta, la avaricia, uno de los 7 pecados capitales de los que muchos incorporan en su diario vivir.

Tener como objetivo en la vida, ganar millones y millones de pesos, sin importar la forma en que consigo ese dinero, no es algo positivo.
En la actualidad, nuestra sociedad incita a la demanda y al gasto; Por lo que muchos se ven endeudados y para suplir esas deudas deben pedir préstamos y muchas veces hasta roban para obtener plata.
La gente avara, es conocida como gente egoísta, personas que tienen como centro de todo a ellos mismos.

“La envidia, la ambición y la avaricia son temas que se pueden vincular entre si, ya que sus objetivos son similares. Además de ser hechos negativos, no son delitos”.

martes, 5 de junio de 2007

¡"Impuestos"!

.*Conciencia impositiva*.

Tener conciencia, es tener la noción y la comprensión de algún hecho o palabra en particular. Es por ello que es necesario, en este caso, saber el verdadero significado de la palabra impuesto.

Gastos y más gastos…una de las más grandes y comunes palabras usadas por la mayoría de los consumidores.
¿Y es que acaso son necesarios los impuestos?; Para responder esta pregunta, es primordial antes que todo, saber precisamente el significado del tema a publicar.

Los impuestos son los ingresos públicos o del estado, que son creados por la ley y de cumplimiento obligatorio por parte de los ciudadanos.

El estado puede actuar y tomar un rol fundamental dentro de la economía, gracias a los impuestos. Éstos se pueden elevar o reducir.

Para reducirlos, es necesario que el país este sufriendo un claro y considerable volumen de desempleo. Todo esto, con el objetivo de impulsar la demanda de consumo.
Al contrario, para elevarlos, la demanda de consumo tendría que ser superior a la capacidad que el país tiene sobre la producción.

Respondiendo la pregunta anterior, los impuestos sirven para financiar los servicios y las obras de carácter general y que el estado debe entregar y proporcionar a la sociedad (educación, salud, etc.).

Los impuestos, además de aumentar el precio del producto, buscan un claro objetivo, y aunque éste no es muchas veces bien correspondido, pretenden solo una cosa: “El Bienestar social”.