Al levantarme y escuchar todos los días las mismas cosas, es a lo que yo llamo rutina.
Me refiero, a que al vivir con la familia, son muy pocas las cosas que se pueden hacer independientemente. O sea, nuestro diario vivir no varía mucho. Uno debe acatar, por razón de edad, lo que los padres quieren para nosotros. Si bien, ellos ocupan su tiempo en el trabajo, de cualquier forma pretenden facilitarnos la vida afectiva y económicamente.
Sin embargo, no porque los padres nos aporten con cariño y dinero, nos vamos a quedar de brazos cruzados esperando seguir creciendo a costa de ellos.
¿O es que acaso el no hacer nada dignifica?
Entonces es precisamente desde aquí, en donde comienzo a cuestionar y a pensar en lo que espero de mí, para el futuro.
Una casa, un auto, ¿quien me lo da?
Creo ser solo yo, la que tome la decisión de obtenerlo.
¿Porqué tienen que darme las cosas?, ¿acaso no soy capaz de satisfacer mis propias necesidades?
“Estudia para que seas alguien en la vida”. Agradezco a la persona que hizo de esa frase, una decisión, una buena forma de encontrar el bienestar propio.
“Mi sueño”, quizás algo utópico, quizás mi futura realidad. Solo yo puedo definirlo.
Pretendo llegar a la universidad y destacarme en lo que yo escogí.
Consecuencias fortuitas obtendré, luego de un extenso periodo de estudio y trabajo, como el poder ayudar a mis padres cuando ellos no sean capaces y la satisfacción propia que voy a sentir, al no depender de nadie, me dignificará como persona.
“Ya es tiempo de pensar en tus sueños, analizarlos y ver que puedes hacer de ellos”
Me refiero, a que al vivir con la familia, son muy pocas las cosas que se pueden hacer independientemente. O sea, nuestro diario vivir no varía mucho. Uno debe acatar, por razón de edad, lo que los padres quieren para nosotros. Si bien, ellos ocupan su tiempo en el trabajo, de cualquier forma pretenden facilitarnos la vida afectiva y económicamente.
Sin embargo, no porque los padres nos aporten con cariño y dinero, nos vamos a quedar de brazos cruzados esperando seguir creciendo a costa de ellos.
¿O es que acaso el no hacer nada dignifica?
Entonces es precisamente desde aquí, en donde comienzo a cuestionar y a pensar en lo que espero de mí, para el futuro.
Una casa, un auto, ¿quien me lo da?
Creo ser solo yo, la que tome la decisión de obtenerlo.
¿Porqué tienen que darme las cosas?, ¿acaso no soy capaz de satisfacer mis propias necesidades?
“Estudia para que seas alguien en la vida”. Agradezco a la persona que hizo de esa frase, una decisión, una buena forma de encontrar el bienestar propio.
“Mi sueño”, quizás algo utópico, quizás mi futura realidad. Solo yo puedo definirlo.
Pretendo llegar a la universidad y destacarme en lo que yo escogí.
Consecuencias fortuitas obtendré, luego de un extenso periodo de estudio y trabajo, como el poder ayudar a mis padres cuando ellos no sean capaces y la satisfacción propia que voy a sentir, al no depender de nadie, me dignificará como persona.
“Ya es tiempo de pensar en tus sueños, analizarlos y ver que puedes hacer de ellos”



