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miércoles, 6 de junio de 2007

"Envidia, ambición y avaricia"

*¿Dañar o dañarse?*

En una sociedad donde conviven millones de personas con rasgos totalmente diferentes, lo más probable es que nos encontremos con una variedad extensa de caracteres y personalidades. ¿Pero que pasa cuando ésta gente comienza a sentir envidia por sus pares? ó ¿qué al mirar al vecino nos damos cuenta de que él posee más cosas materiales que nosotros?
Es en ese preciso momento, cuando comenzamos a sentir cosas extrañas en contra de los demás.
Entonces nos ponemos a pensar, y decimos que las actitudes que se toman en los dos casos traen sin duda, alguna consecuencia final no muy buena.

La envidia es una sola, no existe ni la sana ni la mala, siempre se pretende llegar al mismo objetivo.
Es aquella desesperación que nos mata y que consume por dentro todo nuestro potencial solidario, por saborear algo que no tenemos y que probablemente nunca vamos a poder conseguir. Luchamos hasta el final por obtenerlo, sin darnos cuenta, que es así como vamos empezando a perjudicarnos el uno para el otro.

Y es ahora, donde al analizar desde una perspectiva más amplia la palabra “envidia”, la relaciono rápidamente con la ambición. No porque sean sinónimos ni mucho menos. Sino que estas dos palabras nacen de un solo individuo, el cual no tiene la necesidad de involucrar a más personas.

Al carecer de algo, junto a la desesperación de satisfacer ese algo, es a lo que yo llamo ambición.
¿Es que acaso es necesario pasar a llevar a los demás por querer lograr mis objetivos?

En el caso de una persona ambiciosa, lo más probable es que responda que sí.

Al ir a una tienda y ver a un amigo comprando un televisor pantalla plana (LCD), el ambicioso va a querer tenerlo para ser más o igual que su amigo.
Así logrará remediar su gran desesperación y se sentirá bien hasta ver a otra persona con un mejor juguetito.
Este ejemplo, no solo es el único, sino que es una visión generalizada de lo que es la ambición, y desde un punto de vista bastante personal.

Envidia, ambición y lo único que falta, la avaricia, uno de los 7 pecados capitales de los que muchos incorporan en su diario vivir.

Tener como objetivo en la vida, ganar millones y millones de pesos, sin importar la forma en que consigo ese dinero, no es algo positivo.
En la actualidad, nuestra sociedad incita a la demanda y al gasto; Por lo que muchos se ven endeudados y para suplir esas deudas deben pedir préstamos y muchas veces hasta roban para obtener plata.
La gente avara, es conocida como gente egoísta, personas que tienen como centro de todo a ellos mismos.

“La envidia, la ambición y la avaricia son temas que se pueden vincular entre si, ya que sus objetivos son similares. Además de ser hechos negativos, no son delitos”.

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