
desesperadamente anhela un techo digno,
sin ver la lluvia dentro de su hogar,
sin pasar hambre,
sin tener más que el barro para poder divertirse.
Sin frío en el invierno
Dolor y más dolor se produce en mí, al escuchar, ver y sentir la realidad de nuestros días. A veces deseo no escuchar, ni menos ver la realidad, es como una venda que cubre mis ojos. No es egoísmo, sino miedo por descubrir la necesidad de otros y darme cuenta que no solo basta con mi ayuda. Se requiere de las manos de todos para poder salir adelante y brillar como una sola sociedad igualitaria. Pero eso se torna casi imposible. Todos en guerras, pareciera que les gustara la enemistad. ¿Pero porque mejor, en vez de preocuparse de armas, no abren los ojos y ven lo que sucede en el mundo?
Quizás es porque están demasiado ocupados en los tratados, el dinero y la corrupción. Sin embargo nuestra generación podría cambiar parte del mundo. Nosotros podríamos ser los primeros en crear la iniciativa y convencer a las personas de AYUDAR al prójimo, a ese que está más mal que tú.
Ayudar es una cualidad, un don que no todos poseen pero que si se puede obtener y reforzar.
“Soy una persona sensible, que se ve afectada con los problemas sociales...es hora de cuestionarte lo mismo, a lo mejor de esa forma verás todo lo importante que eres para este mundo”.

