
Nos gusta mantenernos bajo presión, que nos digan lo que es bueno o malo, y es aquí precisamente donde comienza la contradicción.
Si bien, queremos comportarnos de buena forma, sin embargo cuando tenemos la oportunidad de ir en contra de las leyes, lo hacemos.
Pero al fin y al cabo somos seres humanos, por lo mismo somos complejos y difíciles de entender.
Si mañana el gobierno botara a la basura las leyes, no saldríamos a la calle, tan solo porque nos sentiríamos desnudos, sin protección.
Me parece que es casi imposible vivir sin leyes ni éticas morales.
Desde que nacemos, nuestros padres nos enseñan lo que debemos hacer y lo que no. Por supuesto ellos se rigen por los parámetros que la sociedad impone. Y ya estamos acostumbrados a ese sistema.
Mi respuesta es un tanto sencilla, y se complementa en una sola palabra: Nada.
Y si nunca nadie nos hubiera impuesto algo, no existiría la necesidad de rebelarnos.
Algo como esto: “Sin leyes, no habrían delitos, y sin delitos habría libertad. Por lo tanto no tendríamos que romper nada para poder vivir”.
“Para sobrevivir sin leyes, solo deberíamos hacer una cosa: ¡nacer de nuevo!”
*Lógicamente imposible*


