
El aislamiento social, el desorden emocional, la inestabilidad, la falta de confianza, los desordenes alimenticios, entre otros, son características de una baja autoestima.
En la adolescencia, este fenómeno predomina en un nivel más alto, a diferencia de las otras etapas del ser humano.
Me parece que los traumas que se generan en las personas, producen un efecto secundario, afectando lamentablemente la estima.
Según mi punto de vista, creo que el entorno y la base familiar son muy importantes.
Ya que si los padres crean inseguridad en sus hijos desde pequeños, lo más probable es que al crecer, le cueste sentirse seguro.
Lo más fuerte de todo, es que en la adolescencia se producen millones de cambios que afectan en el desarrollo del individuo, así como por ejemplo, la búsqueda de la identidad propia y la madurez.
La pérdida de alguno de estos componentes causa graves problemas en el proceso de formación de la personalidad.
El no quererse a uno mismo, provoca una imagen negativa en las demás personas que te conocen o que simplemente te ven pasar al lado de ellos.
Cuando confías en ti, te valoras y logras captar el cariño de todos, así mismo obtienes una aceptación por parte tuya.
“Cada instante se debe aprovechar, creo que la vida es corta y existen más lindos que malos momentos”.
¡Sonríele a la vida y ella te sonreirá a ti!

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